Higiene íntima femenina. Lo que debes saber

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La higiene íntima en algunas ocasiones es la enorme olvidada de la higiene personal, y son muchas las inquietudes que se vienen a la cabeza a la hora de poner la higiene íntima en práctica. El desconocimiento unido al pudor por preguntar puede lograr que el remedio sea peor que la enfermedad.

Tu higiene íntima merece una atención particular dentro de tu higiene general día tras día.
Continua leyendo, porque en este artículo vamos a intentar solucionar todas y cada una de las inquietudes que puedas tener en relación a higiene íntima.

¿Qué debes hacer?

Posiblemente no sepas realizar una higiene correcta, en relación a la higiene de tu vulva y no te preocupes, muchas veces fallamos con temas como este, ya que nunca son explicados.

Si tuviéramos que sintetizar la higiene íntima en una expresión te podría contar que solo necesitas recordar esta frase: menos es más. Y no, no te estamos invitando a ser menos limpio… Sino que tal vez nno sabes que la vulva actúa por sí sola como una barrera que te resguardará del exterior, además la vagina tiene su propio mecanismo para seguir estando limpia por la parte interior. De ahí que menos es más, porque indudablemente necesitas bastante menos esfuerzo de lo que esperabas para una correcta higiene íntima.

Lava solo la parte externa de tus genitales

Concéntrate en la región externa, oséa la vulva, no es requisito que vayas más allá. La región interna, la vagina, tiene su mecanismo para limpiarse por sí sola y remover todo lo no deba de estar dentro suyo. ¿No es espectacular el cuerpo humano?

Utiliza productos específicos o bien agua tibia.

No uses exactamente el mismo jabón que empleas para el resto de tu cuerpo. En contraste al resto de la piel, el pH de tu región íntima es sutilmente más ácido y además cambia con la edad. Un cambio de pH causa que la piel se seque, pierda agua y no logre conformar los lípidos que requiere esa región. Puedes usar un limpiador concreto en relación a tu rango de edad y tu pH, más nuestro consejo es que uses de manera directa agua no muy caliente. De esta forma evitarás desestabilizar la flora vaginal y que logren producirse infecciones.

Realiza la limpieza de delante hacia atrás

Comienza con movimientos que vayan de enfrente hacia atrás. En el caso de llevarlo a cabo de la manera contraria puedes arrastrar bacterias de la región anal sin quererlo. Céntrate en la región de tus labios, en los pequeños pliegues que se logren conformar, en todos y cada uno de los recovecos y además en la región que está rodeando tu clítoris. Una vez la región de la vulva esté limpia ahora puedes pasar a la región anal. Recuerda lavar realmente bien tus manos después para no comunicar las probables bacterias a otras zonas.

Sécate bien

Tras hacer tu rutina de higiene íntima asegúrate de secarte de manera correcta, algún resto de humedad puede ser un foco de infecciones.

Utiliza ropa interior de algodón

Cada vez que puedas, usa lencería cómoda fabricada 100% en algodón. De este modo te aseguras que el tejido transpira de manera correcta y evitarás que el roce produzca irritación.

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